Reseña: Llamadme Alejandra, de Espido Freire

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Como si fueran figuras de ajedrez, la familia Romanov se prepara en silencio para un nuevo traslado. Alejandra, la zarina, sueña con ver a sus cuatro hijas casadas. Tras la abdicación del zar, ya no tiene grandes pretensiones para su pequeño Alexis, más allá de una vida tranquila y alejada del mundo. 

Echa de menos a su amigo Rasputin, el hombre que más la comprendió después de su amado Nikki. En su última morada y sin más que hacer que esperar su liberación, Alejandra satisface la curiosidad de sus hijas por su pasado. De esa manera reconstruye una vida marcada por la desgracia; pero también plena de felicidad porque el amor que se profesaron ella y Nikki, y que transmitieron a sus hijos, fue el bastión que los mantuvo unidos y fuertes hasta su trágico final.


Este años se cumplen 100 años del inicio de la Revolución Rusa, un acontecimiento que cambió por completo Rusia sumiéndolo en una nueva época de oscurantismo y del que se fraguó un telón de acero que se abrió hace 27 años. Uno de los momentos claves de esta época fue el asesinato de la familia Romanov, los zares de la Rusial Imperial que vivían hacinados en una casa por culpa del gobierno bolchevique.

La escritora Espido Freire, ganadora del premio Planeta en 1999 con Melocotones Helados, nos trae una historia que nos narra la vida de Alix de Hesse, o más conocida como Alejandra Feodorovna, zarina de Rusia y mujer de Nicolás II. Por si fuera poco, esta novela ha sido galardonada con el Premio Azorín 2017y casualidades de la vida justo este año se cumple 50 años de la muerte de Azorín. Está claro que todo tiene una conexión para que esta novela se haya aupado como una de mis mejores lecturas de lo que llevo de año.

Nuestra historia comienza cuando, en medio de la noche, unos guardias despiertan a la familia real rusa para decirles que tienen que hacer las maletas y bajar al piso de abajo. Aquí comienza la historia de Alejandra, que cuenta toda su vida desde que nació hasta los últimos días de vida. Seremos testigos de la muerte de sus padres, su enamoramiento con Nicolás II, el desdén de la población rusa hacia su persona o la amistad que mantuvo durante mucho tiempo con Rasputin. Una biografía novelada, que sin perder el toque de ficción, recrea una época dura y distinta en un país que no pasaba por sus mejores momentos.

Si habéis leído a Espido Freire seguro que sabréis como es la prosa de esta escritora. Exquisita, sencilla, mágica... unos toques que consiguen que te enamores de su forma de escribir. Confieso que no es una lectura que no me llamaba la atención, que no me seducía en un principio, pero me metía dentro de la historia, dentro la vida de Alix de Hesse y quedaba fascinado por todo lo que tuvo que soportar esta mujer y ver como lo ha vivido con tanta entereza.

Los libros de historia nos muestran una zarina fría, distante, muy controladora con su marido pero cuando conoces el trasfondo de todo, comprendes que esa visión es completamente errónea. Alix hacia todo lo que consideraba bien hacia los demás como ayudar en hospitales en plena guerra y los rusos no entendía que ella hiciera esos actos, no comprendían que una zarina pudiera la osadía de mezclarse con el pueblo llano. Además, tenía el estigma de ser alemana y eso la marcó por completo y nunca fue aceptada de todo por el pueblo y la aristocracia rusa. Una mujer que en su país de nacimiento no era querida y que en su país siendo zarina tampoco la querían. Imaginad la situación que estaba viviendo la mujer.

Se comentan muchos aspectos que se fueron distorsionando con el pasar de los años como por ejemplo que Rasputin no era amante de la zarina sino una persona muy querida por ella y por su marido por todo lo que hizo por su hijo, Alexis, enfermo de hemofilia. A medida que profundizamos en la historia conoceremos mucho más a esta Alejandra Feodorovna.

La narración está hecha en primera persona y es la propia Alejandra la encargada de contarnos sus historia. Que mejor manera que sea la propia protagonista la que nos meta dentro de su vida y el lector pueda empatizar con todo lo que está viviendo. Creo que Espido ha sabido enfocar muy bien el hecho de que Alejandra sea alemana con su rectitud y seriedad con la mezcla de sentimientos que vemos florecer a medida que avanzamos en el relato. Sin duda alguna, creo es un aspecto muy positivo de la novela.

No es una novela de leer de una sentada sino que más vale sentarse y saborearla poco a poco. Lenta y densa pese a tener 360 páginas pero vivir una de las páginas que conforman el relato es algo que todo lector debería pasar.

En definitiva, Llamadme Alejandra es una historia que nos narra la vida de Alejandra Feodorovna, la última zarina de Rusia. Espido Freire nos mete de lleno en la vida de la zarina para conocer todos los secretos o todos los datos que nos fueron ocultados por los libros de historia de la figura de esta mujer. Una prosa exquisita y mágica que consigue atraparte desde que empiezas a leer y que nos dará una visión completa para entender el tormento que tuvo que vivir Alejandra desde su nacimiento hasta su muerte. Otra novela que consigue llevarse el oro, para auparse, como una de las mejores lecturas de lo que llevamos de este 2017.


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¿Has leído esta novela o alguna otra de la autora? ¿Qué te ha parecido? Espero vuestros comentarios más abajo :)

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4 comentarios

  1. Yo acabo de leer esta novela y me ha gustado mucho.

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  2. Admito que me llama la atención, pero la verdad que para este tipo de cosas prefiero leer libros de historia en sí mismo que biografías noveladas ya que siempre me pregunto ¿Dónde termina la ficción y empieza lo real? Porque en eso de que la Zarina no era tan fría como la pintaban... quizás Espido la imagina de una forma pero en realidad era de otra... no sé, a pesar de tu maravillosa reseña creo que en este caso prefiero un buen libro de historia. Un saludo!

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  3. A mi lista de pendientes sin dudar, que me dejas con muchas ganas.
    Besotes!!!

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  4. Ya me llamaba la atenicón, me gusta ese período de la historia, pero después de leerte me apetece aún más leerla.
    Besos

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Gracias por comentar.